Translate

25 de mayo de 2009

Mi visión de España: Vamos a ver....

En todo este asunto de la crisis y la situación particular de España veo algunos puntos que son importantes y de peso que vale la pena analizar y esto son:

La posible quiebra del estado
La cuestión del paro
El sistema de pensiones

La cuestión monetaria
La bañera de Keynes
Conclusiones

y por último las conclusiones, que se espera y que hay que hacer al respecto.

Vamos con el primer punto:
El Rescate.

No son pocos los que opinan que alguien tendrá que rescatar a España de esta situación, todos los estados desarrollados están implementando la misma técnica: Endeudarse para salvar el sistema financiero y poner en marcha la rueda del consumo manteniendo las prestaciones sociales como sea. Bárbaro, muy bonito, pero cuando no hay, alguien tiene que prestar o creer.
En el caso de España que puede pasar, algo asi...

¿Quebrará España?, El riesgo existe, hasta el punto de que el tema está ya circulando entre los analistas económicos. La recesión, el aumento del desempleo a un ritmo récord, la necesidad de financiación exterior (déficit del 10% anual en la balanza de pagos por cuenta corriente), la elevada exposición del sistema financiero a la crisis del ladrillo y, sobre todo, el gran desequilibrio presupuestario de las cuentas públicas son las principales amenazas que sobrevuelan sobre la economía nacional.

En la actualidad, España cuenta con más de 4 millones de parados, una tasa del 17,3 % (falsa, es del 20 aproximadamente, ya que dentro de ese 17, 3 se incluye a los funcionarios que están fuera de toda posibilidad de ir al paro)
y avanza de cabeza hacia tasas superiores al 20% en 2010. (Estarán cerca del 30% a fin del 2009). A ello, se suma que, como mínimo, la recesión se prolongará durante el próximo ejercicio. Además, desempleo y morosidad van de la mano. En este sentido, el Banco de España estima que la tasa de mora podría ascender hasta el 9% a finales de año, cifra que seguirá en aumento con el paso de los meses. Muchas entidades no podrán soportar tasas de mora superiores al 10%.

Asimismo, el organismo regulador estima que el déficit público superará el 8% del PIB en 2009. Un cálculo que se puede quedar muy corto, a la vista de la evolución que registran los ingresos fiscales y, sobre todo, el aumento exponencial del gasto público que está aplicando el Gobierno con tal de salvar la situación.

Ante tal perspectiva, y sin tener en cuenta los últimos planes de estímulo y rescate empresarial aprobados por el Ejecutivo, el FMI prevé que la deuda pública se dispare desde el 39% en 2007 hasta algo más del 50% en 2010. De hecho, si se incluyen los avales públicos a la emisión de deuda bancaria y el Plan Solbes de compra de activos tóxicos (50.000 millones), la deuda pública en realidad aumentará hasta el 80% del PIB. En tal caso, la degradación crediticia de los bonos del Tesoro se puede dar por asegurada. A ello se suma, el riesgo de que la Seguridad Social entre en números rojos en 2009, según el Banco de España y los informes internos de la Comisión Europea.
Es decir, pintan bastos para las cuentas públicas españolas. La dureza de la crisis ha agotado el margen del Gobierno para hacer frente a la situación. La única duda es quién acudirá al rescate de la economía española. "El país está al borde de la incontrolable espiral descendente, ya que carece de capacidad financiera para estimular la economía", hasta tal punto que España se puede enfrentar a la ignominia de tener que solicitar la ayuda del FMI, según los analistas de Seeking Alpha, una de las webs financieras de referencia en EEUU.

Sin duda, sería un "duro golpe al orgullo" de la UE y además dejaría unas "cicatrices duraderas" en el seno de la Unión. Es decir, se pone en duda, incluso, que los miembros de la UE acudan al rescate de España, con lo que el país se vería obligado a solicitar ayuda a los organismos supranacionales.

No es algo nuevo. El debate está encima de la mesa desde hace meses. Se trata del polémico Plan C, por el que determinados países serían expulsados de la Unión Monetaria, entre ellos España. De hecho, el meollo del asunto, el dilema, radica en cómo solventar la posible quiebra de países en el seno de la Unión. (Rescates, expulsiones de la zona Euro, colapso del Euro).
La UE acudirá al rescate
Otros analistas confían en la coordinación y el apoyo entre los países miembros de la UE. Es el caso de Josef Janning, director del Center for Applied Policy Research. En la conferencia inaugural del ciclo La Europa de la crisis, organizado por la Fundación Jordi Pujol en Barcelona, celebrada el lunes, Janning afirmó que "la UE impedirá la quiebra española", informa ABC. Alemania "hará todo lo posible para mantener unida a Europa", advierte.
"España estaría angustiadísima fuera del euro, no sólo por el paro, sino porque el gasto público sería mucho más difícil de financiar. Los españoles tendrán que vivir con las consecuencias de su burbuja inmobiliaria, porque sería pedir demasiado que el resto de los socios de la UE se lo compensaran. (Puede ser, pero a la vez tendría mas autonomí para tomar medidas locales con mayor impacto autónomo) No obstante, aunque los tratados no dicen nada de ayudar a un país que forme parte del euro, porque sería una invitación a comportarse mal, los líderes han sido muy claros al decir que no dejarán que ningún miembro del euro vaya a la bancarrota. Impedir que un socio pida ayudas al FMI es una cuestión de autoestima europea", añade. (Fenómeno pero como se hace esto, por otro lado, en el supuesto caso que España quedase fuera de la comunidad, tendría mas capacidad de maniobra, por ejemplo podría devaluar la moneda, cosa que ahora no puede hacer, llegado el caso).
No es el único que deposita sus esperanzas en la ayuda de la UE. Francisco García Paramés (Bestinvert), para muchos el mejor gestor de fondos de España, ya señalaba hace algunos meses que Francia y Alemania no dejarían caer a España. Es decir, no se pone en cuestión la quiebra del Estado español. (Esto es una certeza matemática). El dilema es cuándo y quién rescatará al país de la bancarrota. No es de extrañar si se tiene en cuenta que en Irlanda y Gran Bretaña, ambas con burbujas inmobiliarias similares aunque inferiores a la española, se plantea ya abiertamente la posibilidad del rescate internacional. España no es ajena a este proceso.
Ahora la pregunta del millón?, podría quebrar España?

Asistimos a uno de los mayores procesos de intervención pública de la historia reciente si obviamos los de completa nacionalización económica propia de los regímenes totalitarios de la primera mitad del siglo XX. De hecho, incluso Estados Unidos se ha metido de lleno en el peligroso juego del rescate público. El estallido de la crisis está siendo aprovechada por los políticos de toda índole y condición para extender sus garras bajo el argumento hipócrita y falaz de que el mercado es el culpable y de que, por lo tanto, es el momento de que los poderes públicos tomen las riendas y pongan orden a tanto despropósito.
Mentiras, mentiras y más mentiras. Y mientras los gobiernos ocultan la realidad a la ciudadanía, los rescates financieros, empresariales y económicos que hoy presenciamos allanan el camino a las miserias del mañana. Deuda pública, déficit fiscal, subida de impuestos, inflación y quiebras de países amenazan con sustituir las alertas que hoy copan los medios de comunicación. España no es ajena al creciente intervencionismo público. La implantación de un PER a nivel nacional es el siguiente objetivo que se ha marcado el Gobierno con el fin de comprar votos.
Hace años, pocos fueron los que alertaron del riesgo de la burbuja inmobiliaria en España. En la actualidad, las luces rojas se dirigen hacia la inviabilidad del sistema público de pensiones y la inexistencia de margen fiscal para proceder a la aprobación de nuevos planes de estímulo económico (entiéndase gasto público) que en nada servirán para sacarnos del hoyo. Una vez más, el Gobierno hace oídos sordos. Al fin y al cabo, la clase política constituye una élite parasitaria que es incapaz de ver más allá de sus narices. El cortoplacismo partidista baila al ritmo que marcan las urnas.
Sin embargo, toda esta montaña de basura demagógica y políticamente correcta no se sostiene en pie a poco que el ciudadano se interese por raspar la superficie que encubre toda esta falsedad que llena telediarios. Señores, el Estado también quiebra. Si el Ejecutivo se empeña en gobernar a golpe de emisiones de deuda del Tesoro, la propia Administración pública sucumbirá. No es algo nuevo. Apenas basta con echar un vistazo a la historia para percatarse de los riesgos a los que nos enfrentamos.
Un reciente estudio del National Bureau of Economic Research, elaborado por Carmen M. Reinhart y Kenneth S. Rogoff, muestra que las crisis financieras más importantes de los últimos ocho siglos se han llevado por delante a países enteros. Es decir, las quiebras bancarias suelen derivar en suspensión de pagos por parte de Estados y elevada inflación. Un porcentaje muy elevado de países –entre el 30% y el 50% de los 66 casos examinados– no pudieron afrontar el pago de sus deudas (default) durante cinco períodos marcados por grandes crisis económicas: la guerra emprendida por Napoleón; el período que abarca desde 1820 a 1840 –aquí quebraron todos los países latinoamericanos incluidos en el estudio–; desde 1870 a 1890; la Gran Depresión (1930-1950); y la crisis de las economías emergentes de los años 80 y 90.
En la actualidad, ya ha colapsado un país de la talla de Islandia, que hasta hace apenas tres años encabezaba los índices de desarrollo de la ONU. Los países de Europa del Este se encuentran al borde de la bancarrota y algunos organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional ya ha prestado ayuda a un creciente número de países, tanto en Asia, como en Europa y América Latina.
España no es ajena a estos riesgos, al igual que Irlanda o Gran Bretaña. De hecho, España guarda ciertos paralelismos con el caso islandés, debido a su elevado endeudamiento bancario y exterior. ¿Que el Estado no puede quebrar y lo puede todo? Tan sólo un dato para aquellos que quieran ojear el trabajo de Rogoff. España ostenta el récord absoluto de suspensiones de pago de la historia. El Estado ibérico ha quebrado en 13 ocasiones. Siete durante el siglo XIX y otras seis durante los tres siglos precedentes. ¿Habrá un nuevo default En el siglo XXI? De seguir así, todo dependerá de la benevolencia de franceses y, sobre todo, alemanes. Nuestros principales acreedores. Mejor será no tentar a la suerte.

O sea, este dicho popular tan utilizado en tiempos de crisis "aquí esto NO va a pasar" es totalmente falso y puede pasar cualquier cosas sobre todo si no se toman las medidas correctas en una situación TAN GRAVE.

En este tipo de situaciones que es lo peor que puede pasar: IGNORAR EL PROBLEMA y vivir una realidad ficticia, sustentada a base de endeudamiento.



Publicar un comentario